Chivero, twittiaba y retwittiaba hasta que llegó un twitt que no pudo retwittiar....

Por: Carlos Urbina

Era una tarde de Marzo, el Licenciado chivero recién regresaba de tomarse unos copetines en el Tribunal Tributario. Él se había colado en un evento donde la Magistrada Presidenta hacía un “convenio” de colaboración con la asociación de tributaristas jubilados Chepanos.  Como todos sabían que esos supuestos convenios no eran más que una excusa de los magistrados del tribunal para luego enviar curriculums a firmas, el Licenciado Chivero pensó… por lo menos yo me tomó un par de copetines en esta vaina…  Después de todo esas champañitas las compran con plata del pueblo.

Fue así como llegó medio prendi’o a los cuara y cuara de la Avenida Cuba.  Chivero ya no frecuentaba los de avenida Perú, pues recién había acabado su romance con la Faraona, la jefa del departamento de notificaciones de la DGI.  A la Faraona le gustaba el cuara y cuara número 3, ese que vendía la tajada frita con plátano maduro y que regalaba ñapa de chicha con avena.  Los almuercitos con la Faraona lo habían dejado con una deuda de US$ 235.00, que él pensaba pagar con un chanchullo que le resolverían en el departamento legal donde la Faraona le había dado play con unos abogaditos que le prometieron una exoneración para este mes.  Como la exoneración no había llegado, el Licenciado Chivero se había quedado sin Faraona, sin exoneración y sin plata para pagar la deuda de los almuercitos con su exmarinovia.

Otrora Chivero era un licenciado feliz, que mataba casitos rápidos con los que tumbaba buen billete y esa deudita de 235.00 no hubiera representado nada en lo absoluto.  Pero los tiempos ya no eran los mismos para Chivero ya que la Faraona se había encargado de darle mala fama con sus compañeros de cuenta corriente, departamento legal , notificaciones y hasta se rumoraba que con el mismísimo Napo el Tuitero.  Esa mala fama estaba afectando a la clientela del Licenciado Chivero, que hasta que se enemistó con la Faraona, gozaba de paso expedito en cuanta rectificativa y arreglo en cuenta corriente tuvieran.

Todo podía cambiar si le salía un buen dealsillo que había planeado con su pasiero cooleicito.  Cooleicito era un limpiabota que además tenía fama de arregla saldos en cuenta corriente.  En los tiempos de la dictadura él había trabajado en la DIGEDECON y había sido CODEPADI junto a viejos cuadros que todavía permanecían en el departamento de auditoría.  Como compañeros de armas, todos los ex CODEPADI mantenían vínculos que van más allá de la simple amistad.  Era así como cooleicito le había propuesto a Chivero que confabulara a unos doctorcitos del Hospital Santo Tomás.  Ese gremio médico hacía buen billete y por lo tanto la devolución de cada uno de ellos podía ser un buen tamal a repartir.

Chivero, oliendo los verdes, consiguió que toda la sala de neonatología del Santo Tomás le otorgara el PODER para solicitar su devolución.  Entre todos fueron 15 médicos y 7 enfermeras.

El negocio estaba en marcha.  El había aportado la parte técnica, cooleicito la palanca con el jefe de devoluciones y sólo faltaba que Napo el Tuitero firmara las benditas resoluciones.  Esta firma era lo que menos le preocupaba a Chivero, ya que él había abierto su cuenta de tuiter desde la que tuitiaba y retuitiaba puras poncheras a favor de Napo y sus propuestas.

“Dale Napo” y “Cobréenle a Eisenmann” eran pregones comunes en su cuenta de tuitter.  Chivero pensaba que con esto ya había allanado la entrada con Napo.  Como buen CPA, Chivero ya había calculado cuanto era lo que le tocaba.  Las devoluciones sumaban la, nada despreciable, suma de US$ 66,000 balines.  Él se quedaba con el 30% y luego de haber repartido con cooleicito y sus excompañeros de armas le quedaban US$ 8,500.00 en el bolsillo.

Mientras se deleitaba con un almuerzo de arroz, poroto y carne, Chivero soñaba con los verdes que le caerían… en ese sueño se decía a él mismo … quizá me meto a UNESCPA a estudiar una maestría,… o quizás le compro al jefe de auditoría el carro viejo que está vendiendo…. O quizás, quizá, quizás… hasta se volvía a levantar a la Faraona….

Mientras soñaba despierto escuchó una voz fuerte que gritaba… CÉDULA CIUDADANO… de pronto Chivero sintió que todas las miradas se centraban en él, se voltió y dos efectivos de la Fuerza Pública lo arrestaban…. Sin terminar de tomarse su chicha de guanábana Chivero fue a dar a la fiscalía anti-corrupción.

Al otro día Napo publicaba en su cuenta de Tuitter… “Desmantelada RED que coimiaba en DGI para lograr movilizar devoluciones a médicos.”   Ese fue un tuit que Chivero no pudo retuitiar.

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